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EL PLAN DIRECTOR
Y LA RESTAURACIÓN DEL PALACIO EPISCOPAL DE MURCIA

El Palacio Episcopal es el otro edificio
singular murciano junto a la Catedral, a la que presta marco la
incomparable fachada de ésta y de la que sin duda recibe su influjo,
ya que fue iniciada por un grupo de arquitectos vinculados a Jaime
Bort y Meliá (+1754) y autor de la magnífica fachada entre 1741
y 1742 en la que trabajó cuando llegó a Murcia desde Cuenca y
en la que plasmó por un lado la enorme inspiración le la época
de todo el litoral valenciano, pero sobre todo la nueva mirada
de la corte borbónica con un sentido de la magnificencia abierto
a lo popular y a la obra de la Catedral. El Palacio se inicia
en torno a 1754 aunque fue finalizado por el maestro Baltasar
Canesto que se encuentra en Murcia en torno a 1765 y 1777 y que
aportaron la riqueza de los escudos, frontales, curvos y triangulares
en la fachada, los detalles de los frisos, las decoraciones al
fresco, etc.
Este Palacio se sitúa
junto al lugar que ocupaba el antiguo Palacio-Alcázar derribado
para dar mayor vistosidad a la fachada de la Catedral y se construyó
como un edificio de dos fachadas principales, un patio lateral
de segundo orden y uno central con abundante decoración en torno
al cual se distribuyen las crujías y la gran caja de la escalera,
ricamente decorada (probablemente la decoración de muchas zonas
del Palacio fuera ejecutada por los mismos dibujantes de la fachada
de la Catedral).
Al igual que la mayoría
de los edificios históricos, el Palacio Episcopal de Murcia, ha
sufrido las consecuencias derivadas del paso del tiempo y del
necesario mantenimiento que necesitan estos conjuntos; pero no
es menos cierto que la belleza se pone de manifiesto en él. El
patrimonio envejece, manifiesta la larga vida que ha alberga las
piedras sufren e incluso lo que es peor, la acción del hombre
transforma los órdenes establecidos ancestralmente.
Recientemente la
vida del edificio ha sido impulsada sobre todo a través de la
acción de la Diócesis de Cartagena que mantuvo la propiedad en
unos momentos en los que desde algunas instituciones se aconsejaba
su cesión a las administraciones. Posteriormente las obras dirigidas
por el arquitecto D. Alfredo Vera Boti supusieron el saneamiento
de zonas degradadas sobre todo en el martillo, Patio central y
la zona de aseos bajo la caja de escalera. Más recientemente aún,
durante la etapa de administración apostólica de D. Antonio Cañizares,
realizó el encargo al arquitecto D. Pablo Puente quien empezó
una ingente labor de recuperación de la documentación existente
sobre el edificio, más los levantamientos de los planos del mismo
y los primeros estudios sobre realces que no llegaron a ejecutarse.
Con la toma de posesión
del actual obispo D. Manuel Ureña Pastor, se decide desde el Obispado
de Cartagena, el trasladar gran parte de las oficinas de la Curia,
desde el edificio de la calle Fontes Pagán al Palacio, por lo
que se encarga un Plan Director que evalúa las necesidades de
la Diócesis y las del edificio.
Se ha pretendido
con este documento, el conocer las facetas históricas, bienes
muebles, catalogaciones, Piedra, etc. (que ya estaban muy estudiadas
y señaladas en los informes citados anteriormente) y añadir aquellas
provenientes del subsuelo, mediciones de fisuras grietas, uso,
funcionamiento, etc., en una reflexión ordenada colegiada de todos
cuantos intervienen en el edificio sea desde la propiedad o desde
las administraciones e incluso desde los propios responsables
de los procesos de ejecución de las obras.
El Plan Director
nace y se desarrolla con una vocación de apoyo a una visión actual
y una mirada hacia el futuro, aunando ambas en una reflexión absolutamente
científica y apoyada en las fuentes. Se trata en definitiva de
sentar las bases de una acción sistemática que implica el conocimiento
profundo del edificio, la reflexión sobre los métodos a utilizar
en su intervención, la definición de prioridades (tanto de restauración
como de conservación y mantenimiento) y finalmente, y por ello
no menos importante, la previsión de as correspondientes mecanismos
financieros. Así, el documento recoge, además de las intervenciones
en grandes zonas (algunas de ellas ya iniciadas como la restauración
de la fachada principal a la Plaza del Cardenal Belluga), la acción
sistemática en la búsqueda de un programa de uso que mantenga
vivo el edificio, la utilización de los materiales y técnicas
tradicionales recogida en todas las disposiciones sobre el Patrimonio
de la Unión Europea y el mantenimiento de los usos para los que
fue concebido (lo que constituye una clave esencial para la correcta
comprensión del monumento, aunque no puedan abandonarse las acciones
"modernas" de animación del Patrimonio en su sentido
turístico y cultural como consecuencia lógica de los procesos
de conservación y restauración).
Se ha pretendido,
no sólo el conocimiento técnico y científico del edificio (ya
se ha indicado que se han realizado sondeos geotécnicos, micromedición
de fisuras grietas, ensayos de laboratorio con muestras de materiales
de construcción y del subsuelo, etc.), sino la documentación más
exhaustiva posible en los aspectos derivados de los materiales,
color, texturas, etc. Para ello se ha realizado un levantamiento
de todos los solados del edificio y sus características técnicas,
constructivas y sobre todo cromáticas y geométricas; se han realizado
catas en las puertas de la Catedral con el fin de determinar los
posibles tratamientos a aplicar en las puertas del Palacio, etc.
De todas estas operaciones se han ejecutado los correspondientes
documentos planimétricos.
La mayor parte de
las actuaciones propuestas en el Plan Director suponen la liberación
de parte de las estructuras originales del edificio, muy modificadas
por los usos sucesivos, eliminando aquellas fábricas espúreas.
Estas operaciones sin duda facilitarán la composición del edificio
en tanto que mejorarán las circulaciones y el uso del mismo, amén
de resaltar y respetar aquellos elementos originales y de verdadero
valor patrimonial. Por último, el Plan insiste en la representatividad,
valor altísimamente simbólico y emblemático que tiene el edificio
y que, junto a la Catedral, encarnan sin duda la imagen de la
Ciudad de Murcia. Su protagonismo en el devenir de la ciudad queda
siempre, salvaguardado y su dimensión cultural, pastoral o social,
plasmada como referencia colectiva y elemento de identidad urbana.
Tras el Plan Director,
se realizó el primer encargo concreto de intervención en el edificio,
correspondiente a la Fachada Principal hacia la Plaza del Cardenal
Belluga. Esta obra, financiada por Caja Murcia había sido reclamada
en multitud de ocasiones, e incluso, se hicieron necesarias recientemente
actuaciones de emergencia ante los riesgos de caídas y desprendimientos
de piezas de sillería, telas, etc., de las zonas altas del Palacio.
Al igual que el resto
del edificio, las patologías de esta fachada provenían, por una
parte, de la falta de mantenimiento o bien de actuaciones inadecuadas
(morteros de cemento en el zócalo inferior, morteros de cemento
en algunas "restituciones" de piedra, clavado de instalaciones
en los frescos y en la sillería, pinturas plásticas sobre las
carpinterías, cegado de huecos, etc.) y por otra, del paso de
tiempo y problemas estructurales en el edificio (agrietamientos
en algunos dinteles y paños de la fachada, levantado de los revocos,
pérdida de las decoraciones pictóricas, suciedad, hongos y organismos
en la piedra, etc.).
Tras las campañas
de estudios realizados, que demostraron que el edificio tenía
una serie de movimientos que respondían en la mayoría de los casos
a alteraciones dimensionales estacionales (variaban con la humedad
la temperatura), se decidió acometer la restauración de la fachada
atendiendo en primer lugar a estos aspectos mediante el cosido
de las grietas localizadas en su mayoría en la zona de encuentro
de la fachada con el muro transversal-Este de la capilla. En segundo
lugar se están corrigiendo todos aquellos desperfectos provenientes
de lo que denominaríamos mantenimiento (eliminación de canalones
y vuelo suficiente de las tejas para evitar caída el agua sobre
los elementos escultóricos, solucionar las albardillas de las
cornisas para impedir la proliferación de organismos, eliminación
de apósitos de cemento, etc.). Por último se están realizando
todas las labores para la recuperación primero, y consolidación
y protección después, de sillería, revocos, fábricas de ladrillo,
cornisas, forja, balconadas, puertas, etc.
Tras las obras de
restauración y recuperación de la fachada principal, y gracias
al convenio con Iberdrola, la misma podrá contemplarse con una
nueva iluminación que sin duda contribuirá a realzar aún más el
Palacio y el marco incomparable en el que se encuentra. El Plan
Director contempla igualmente la restauración del resto de las
fachadas (que contará en este caso con la financiación de la Caja
de Ahorros del Mediterráneo y de Iberdrola también para la iluminación)
si bien los respectivos proyectos están ahora en elaboración.
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El último aspecto
a señalar y quizá el que más ha preocupado tanto al Obispado
de Cartagena como a las administraciones competentes en
materia de protección y conservación del patrimonio (Ayuntamiento
de Murcia y Dirección General de Patrimonio de la Región
de Murcia), ha sido la situación estructural del inmueble,
por las grietas que presenta, que en varias ocasiones han
tenido que intervenir de manera urgente en la estabilidad
de algunas zonas del edificio. (Si bien de forma muy puntual
para la consolidación de alguna cornisa o algunos aleros
que amenazaban caída sobre la vía pública, sin realizar
intervenciones tendentes a la corrección de las patologías
-se solicitaron por todas ellas la realización de los correspondientes
proyectos-.)
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Dichas intervenciones
estructurales forman parte sustancial de las obras que deben realizarse
en el edificio, pero las mismas se han estructurado en el Plan
Director, tanto por razones de limitación presupuestaria como
por la propia necesidad de actuación "discreta" sobre
el Palacio, en varias fases adaptadas a las necesidades, al uso
y a las condiciones de las diversas acciones que puedan estar
deteriorando el mencionado inmueble. En una primera fase, el Plan
Director recoge las actuaciones tendentes a la restauración de
la Capilla de Palacio así como de los forjados, muros, cubiertas
y cimentaciones de la misma y de sus zonas anexas. Diversas fases
posteriores en el edificio se extenderán a la zona de la gran
escalera principal, martillo, crujías Sur y resto de la crujía
Oeste como las más afectadas. No obstante lo anterior, los planteamientos
que recoge el Plan Director, provienen de una lectura histórica
del edificio (en el que ancestralmente se habían detectado grietas
y fisuras sin que ello alterara la estabilidad del mismo), de
la aseveración de que las intervenciones supongan un refuerzo
de las excelentes cualidades estáticas del mismo (demostradas
suficientemente por el paso del tiempo) y de que los problemas
son debidos no a alteraciones del Palacio, sino de sus condiciones
de contorno (fugas de saneamiento, filtraciones, niveles freáticos,
etc.). Por ello, el mayor porcentaje de las prescripciones que
recoge el Plan Director proceden de la utilización de materiales
y técnicas tradicionales, sin modificar sustancialmente las condiciones
del edificio, consolidando, conservando y recuperando todos los
elementos susceptibles de aprovechamiento y sin distorsionar (más
que en aquellas partes donde la introducción de técnicas modernas
sea inevitable) los esfuerzos de los muros masivos de ladrillo
y piedra.
La documentación
y las obras han sido realizadas por el siguiente equipo:
Obispado
de Cartagena: Francisco Tomás
Mompó.
Arquitectos:
Carlos Clemente San Román, Juan de Dios de la Hoz Martínez y José
Luis González Sánchez.
Restauración: Antonio Sánchez-Barriga.
Historiadora:
María Parrilla.
Sondeos:
CEYCO.
Mediciones:
ACE Edificación.
TRATAMIENTO
REALIZADO EN LA FACHADA DEL PALACIO EPISCOPAL DE MURCIA
PIEDRA
Limpieza
Una vez concluidas
las pruebas de limpieza, tanto en seco como en húmedo, con resultados
poco satisfactorios, se optó por una limpieza mecánica alternando
con agua nebulizada y cepillos de cerda suave.
1º. Piedra nebulizada dependiendo
de la zona: un máximo de 2 h.
2º. Agua a presión de 6 a 10
atm.
Cosidos
En sillares, grietas
y fisuras se realizó con varilla de fibra de vidrio y resinas
epoxídicas, siendo necesario en la cornisa el grapado de algunos
sillares con grapas de acero inoxidable de 16 mm.
* Varilla de fibra de vidrio
más resina epoxi.
Consolidación
Se realizó una consolidación
puntual en algunas zonas degradadas este tratamiento se realizó
con resinas silicónicas.
* Tegovacón V disuelto en White
Spirit al 15-30 %.
Rejuntado
El rejuntado de
sillares se realizó con morteros para piedra de iguales características,
textura y color a la piedra caliza original.
* Mortero de cal y arena 0,2
de granumetría.
Reintegración
volumétrica
La reintegración
de las lagunas se realizó con morteros para piedra de iguales
características, textura y color, siendo necesario la reposición
de algunos sillares en la balaustrada de la fachada de la antigua
cárcel por encontrarse totalmente perdidos.
* Mortero: marmolina + cal
+ resina "Exaduro" + Primal 2 + 1 + 1 + 1; 20.
Entonación
cromática
La reintegración
cromática se realizó con pigmentos minerales disueltos en emulsión
acuosa.
* Pigmentos minerales + 1:7
emulsión acuosa. Primal AC 235 K.
PARAMENTOS
Consolidación
Se realizó una consolidación
en todas las zonas de los paramentos que presentaban desconexión
y pérdida de adhesión al muro de fábrica como: bordes de las maestras,
abolsamientos y ampollas, para este tratamiento se utilizó una
resina acrílica por medio de inyección, impregnación presión,
siendo necesario en zonas inyectar mortero de las mismas características.
* Primal AC 235 K en agua 1:7
+ tensoactivo + alcohol.
Reintegración
Volumétrica
Para la reintegración
de lagunas se utilizó un mortero tradicional de las mismas características,
componentes y granulometría al original determinados en la analítica
realizada anteriormente, incorporando una resina acrílica como
medio de unión y adhesión entre los materiales y la laguna, el
mortero se pigmentó de color para conseguir una aproximación
al original e identificar el añadido. Todas las zonas reintegradas
se aislaron con la misma resina utilizada para el mortero.
* Cal muerta + arena de 0,5
y 0,2 + pigmentos minerales.
Reintegración
cromática
Para la entonación
cromática de los fondos se utilizó una emulsión acrílica y pigmentos
minerales, consolidando toda la superficie pictórica. En las decoraciones
de rocallas y cornucopias perdidas fue necesario utilizar una
técnica Ilusionista para la reintegración.
* 1:7 Primal + pigmentos +
tensoactivo.
CARPINTERÍA
Consolidación
estructural
Fue necesario realizar
una consolidación estructural en algunos elementos de ventanas
y contraventanas, que presentaban una degradación importante por
ataque de xilófagos y meteorización de la madera, siendo necesaria
la sustitución por unos nuevos de madera seca características
similares al original, ya que no cumplían su función de elemento
de unión estructural. Se eliminaron intervenciones realizadas
anteriormente, que producían deformaciones y alteraciones en la
estructura.
* Sustitución madera de pino.
Limpieza
Se eliminaron las
capas de pintura superpuestas y aplicadas en diferentes épocas,
alterando la uniformidad del conjunto de la obra. Se realizaron
pruebas con diferentes disolventes y geles, siendo éstos con los
que se obtuvieron resultados positivos y apareciendo la capa pictórica
original.
Desinsectación
Se realizó el tratamiento
con una doble finalidad: frenar y prevenir el deterioro de la
pieza por el ataque de xilófagos, se aplicó por impregnación un
insecticida basado en permetrinas.
Reintegración
cromática
Para la reintegración
de lagunas se optó por una técnica de pincelado con una emulsión
acuosa con los tres colores base.
Protección
Se optó por la aplicación
de un protector sintético con una alta resistencia a la humedad
y filtros U.V.A. y I.R. características necesarias para la ubicación
de la obra.
* Barniz sintético para exteriores
a base de una resina acrílica.
REJAS
Limpieza
Se realizó por medios
mecánicos para la eliminación de focos de corrosión "Orín"
y restos de capas de pintura aplicadas en diferentes intervenciones
anteriores.
Protección
Se optó por la aplicación
de una capa de protección con una resina sintética mediante la
técnica de pincelado.
* Barniz Incralac. 10 % en
acetona.
PALACIO
EPISCOPAL DE MURCIA
RESTAURACIÓN
Y REHABILITACIÓN DE LA CAPILLA DEL APÓSTOL SANTIAGO
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Breve reseña histórica
La
Capilla del Apóstol Santiago se sitúa en la
fachada Norte del Palacio; la portada y entrada principal
está en el centro con dos puertas más pequeñas
en los extremos, iguales entre sí. La derecha corresponde
a la Capilla del Apóstol Santiago.
Pedro
Pagán fue el diseñador del proyecto y primer
maestro de fábrica (1748-1757), José López
Albadalejo (1758-1761) el aparejador y maestro de su continuación
y Baltasar Canestro el arquitecto de Madrid responsable
del replanteo (1765-1768).
El
28 de agosto de 1748 consta como la fecha de colocación
de la primera piedra en las obras del nuevo Palacio.
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De
1757 a 1761 se produce el cierre del abovedamiento de la
capilla pública, incluso se corona su portada en
el exterior del muro norte, más tarde replanteada
al cambiarse en 1765 el proyecto de toda la fachada septentrional.
Las
obras quedaron coronadas en 1768 según reza una tarjeta
de rocalla que, a manera de clave, está situada en
el arco de la portada central de la fachada Norte, última
parte ejecutada del Palacio.
En
1769 se comenzó a trabajar en ciertos detalles ornamentales
complementarios y en la decoración exterior e interior
del Palacio. Paulino Pedemonte es el encargado de pintar
los altares de la Capilla del Apóstol Santiago, correspondientes
al tipo decorativo de las composiciones figuradas de índole
escenográfica religiosa.
El
dieciocho de febrero de 1774 se inaugura la Capilla diciendo
en ella la primera misa el obispo D. Manuel Rubín
de Celís.
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Restauración
La
restauración de la Capilla se ha realizado en dos
fases. La primera donde se ha restaurado la Capilla del
Apóstol Santiago y Escalera de Honor y una segunda
para las Emergencias Estructurales en cimentaciones, cosidos
y forjados, pretendiéndose con ello intervenir en
la consolidación del edificio en sus forjados y cimientos
y poner en uso la Capilla que había sufrido el paso
del tiempo sin intervenciones de puesta en valor.
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En
general toda la zona oeste del edificio tenía unas
grietas de desarrollo vertical muy marcado, abarcando la
totalidad de la altura de los muros, en algunos casos grietas
inclinadas 45º.
Se
realizaron estudios de mediciones instrumentadas en las
grietas y fisuras del edificio durante 18 meses, sondeos
geotécnicos y mapa de grietas para conocer las condiciones
del terreno y del edificio.
Debido
a la existencia de una capa de limos arcillosos y arenas
con materia orgánica entre los 4 y 9 metros de profundidad,
ha sido necesario realizar perforaciones en torno a los
9 y 12 metros para rellenar los poros y mejorar la compacticidad
del terreno. Simultáneamente se han cosido mediante
varillas de fibra de vidrio las grietas.
Las
obras en Capilla y Escalera han seguido el mismo criterio
con la salvedad de la realización en la Capilla de
excavaciones arqueológicas con el fin de documentar
en lo posible las estructuras o niveles arqueológicos
existentes en el subsuelo.
Se
ha procedido al saneado de las humedades que ha implicado
el levantamiento de suelos, ejecución de una solera
y un nuevo paramento en mármoles y piedras. Después
se sanearon los yesos de las zonas inferiores, reconstruyendo
aquellas decoraciones de yeso en cornisas, remates, adornos...
Una
vez restaurados todos los paramentos y selladas grietas
y fisuras se procedió a la restauración de
molduras y elementos decorativos, escudos, cornucopias,
florones, óculos.
Ficha
técnica
Arquitectos:
Carlos Clemente San Román, Juan de Dios de la Hoz
Martínez.
Arquitectos técnicos: Luis de la Hoz Martínez.
Restauración: Antonio Sánchez Barriga.
Historiadores, documentación y referencias bibliográficas
principales: María Freijido.
Estudios técnicos: Ceyco, ACE.
Empresa constructora: GEOCISA.
Empresa de restauración: Conservación y Restauración
siglo XXI.
Vidrieras: Vetraria S.A. Carlos Muñoz de Pablos.
Escultura escudos: Andrés Bonilla.
Órgano: Federico Acitores.
Bocetos vidrieras de los Santos: Antonio Saturio.
Para todos estos trabajos, más la protección
e hidrofugación y patinado final, ha sido necesario
un andamio de grandes dimensiones, desde el suelo hasta
el remate de la cúpula de la Capilla, permitiendo
la reparación y pintura de elementos metálicos
(rejas, jabalcones, etc...), así como el decapado
y posterior encerado de todos los elementos de madera y
su protección contra xilófagos.
Mención
aparte merecen las vidrieras. En la Capilla hay dos en las
que se representan los escudos de D. Juan Mateo, Obispo
promotor de las obras del Palacio, y el del Obispo
D. Manuel Ureña. Además en la escalera está
situada la vidriera central con el escudo de Juan Pablo
II. Todas ellas se realizaron con emplomados y vidrio soplado,
pintado a mano y cocidos en horno manualmente.
Finalmente
se ejecutaron todas las instalaciones de calefacción,
aire acondicionado, electricidad, iluminación, megafonía...
necesarios para el correcto funcionamiento.
La
planta de la Capilla es circular, dividida en ocho tramos
entre pilastras de orden compuesto que sostienen un arquitrabe
sinuoso y quebrado.
Su
altar mayor está embutido en el muro meridional;
tiene además cuatro capillas laterales con una estructura
decorativa muy simple. Sobre la puerta, en la parte interior,
ocupando tres de los macizos hay un balcón corrido
que sirve de coro o tribuna musical.
En
el primer macizo de la izquierda se abre la capilla correspondiente
a la figura de San Isidoro (506-630) Arzobispo de Sevilla.
El
tercer macizo pertenece a la capilla de San Fulgencio. Consagrado
obispo de Cartagena durante ocho años.
El
cuarto macizo es el principal, frente a la puerta. Todo
él está ocupado en su ancho por un bocaporte
cuyo remate circular del arco le decora un copete de tallos
terminado por una cruz. Está dedicado a Santiago
Apóstol. Aquí se encuentra el escudo del obispo
D. Miguel de los Santos encargado de su restauración
después de la Guerra Civil.
El
quinto macizo se corresponde con la capilla de Santa Florentina.
Sobre este hueco, aparece el escudo de D. Diego de Rojas.
A
San Leandro corresponde el octavo macizo.
De
la decoración pictórica de las capillas, representando
a los cuatro Santos de Cartagena, hecha al fresco por Pedemonte,
sólo han llegado algunos restos. La capilla mayor,
conserva, aunque no los originales, pinturas murales representando
la aparición milagrosa de la Virgen María
al Apóstol Santiago.
OBRAS
DE LA ZONA SUR Y MARTILLO DEL PALACIO EPISCOPAL
El
día 25 de septiembre de 2002, con un acto en la Plaza
de la Glorieta de España se inauguraron las obras
de restauración de la Zona Sur y Martillo del Palacio
Episcopal de la Diócesis de Cartagena en Murcia.
Dicho acto contó con la presencia de diversas autoridades
civiles y eclesiásticas y durante el mismo se ofreció
un concierto y se procedió al encendido de la nueva
iluminación monumental de esta zona del edificio.
El Palacio
Episcopal es, junto a la Catedral, el edificio más
importante y representativo de la Ciudad de Murcia y de
sus avatares históricos, que han condicionado en
muchas ocasiones la vida y las costumbres de sus gentes
por la importancia de sus moradores, de los acontecimientos
que en ellos se desarrollaron, o por el impulso patrimonial
que significaron. El Palacio se inicia con las trazas (Pedro
Pagán) por encargo del Obispo D. Juan Mateo (período
de cinco o seis años de planos y primeras obras entre
1748 - 1754), aunque fue finalizado por el maestro Baltasar
Canesto que se encuentra en Murcia en torno a 1765 y 1777
y que aportará la riqueza de los escudos, frontales
curvos y triangulares en la fachada, los detalles de los
frisos, las decoraciones al fresco, etc...
Este
Palacio se sitúa junto al lugar que ocupaba el antiguo
Palacio - Alcázar, derribado para dar mayor vistosidad
a la fachada de la Catedral y se construyó como un
edificio de dos fachadas principales, un patio lateral de
segundo orden y uno central con abundante decoración
en torno al cual se distribuyen las crujías y la
gran caja de la escalera, ricamente decorada. De forma perpendicular
al denominado Arenal del Río se construye el Martillo
un ala-mirador de igual altura pero rematada con un "belvedere"
que repite la loggia de planta baja, unas arcadas con balcones
y "serlianas" (posteriores a la fábrica
original) en la primera y un espectacular mirador en la
planta segunda, cubierto por estructura de madera apoyada
en pies derechos también de madera de orden toscano
y estucadas.

Imagen
del estadio previo a la restauración de la Fachada
Sur del Palacio.
Las
fachadas se organizaron en torno a un eje central con portadas
de gran importancia. Se constituyen en tres plantas con
balcones, más un basamento con ventanas horizontales.
En la fachada hacia la plaza del Cardenal Belluga aparecen
una portada principal y dos laterales, una de las cuales
da acceso a la Capilla, mientras que la fachada Sur únicamente
tiene una portada central. Todos estos elementos están
tallados en piedra extraída, según A. Martínez
Ripoll, de las Canteras de la Sierra de Abanilla y del puerto
de la Losilla en sus primeras fases y posteriormente del
Puerto de San Pedro, aunque también de Los Vélez
y Caravaca para los elementos escultóricos.
Como todo patrimonio (arquitectónico, histórico,
cultural, etc.) tiene, amén del valor sentimental
o de afección que le es inherente, un valor cultural,
social y económico insustituible que debe transmitirse
en su variedad y estado auténtico, sin alterarlo,
como una parte esencial de la memoria colectiva, con una
correcta aplicación de técnicas y materiales
de restauración, con adecuada asignación de
funciones del propietario, entidades públicas y privadas,
medios técnicos, empresas especializadas, artesanos
cualificados, cumplimiento de las normativas vigentes y
obtención y gestión de los recursos económicos.

Imagen
del escudo de Mons. Ureña.. |
Recientemente
la vida del edificio ha sido impulsada sobre todo a
través de la acción de la Diócesis
de Cartagena y de las Administraciones públicas
y privadas que han colaborado en su financiación.
Con la toma de posesión dell obispo D.
Manuel Ureña Pastor, se decide desde el Obispado
de Cartagena, trasladar gran parte de las oficinas de
la Curia, desde el edificio de Fontes Pagán al
Palacio, por lo que se encargó un documento marco
que evaluara las necesidades de la Diócesis y
las del propio edificio.
Este
documento pretendía conocer las facetas históricas,
bienes muebles, catalogaciones piedra, etc. (que ya
estaban muy estudiadas y señaladas en estudios
realizados anteriormente por diversos investigadores)
y añadir aquellas provenientes del subsuelo,
mediciones de fisuras, grietas, uso, funcionamiento,
etc. en una reflexión ordenada y colegiada
de todos cuantos intervienen en el edificio, sea desde
la propiedad o desde las administraciones e incluso
desde los intervinientes en los procesos de ejecución
de las obras.
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Se trató
de sentar las bases de una acción sistemática
que implicara el conocimiento profundo del edificio, la
reflexión sobre los métodos a utilizar en
su intervención, la definición de prioridades
(tanto de restauración como de conservación
y mantenimiento), la utilización de los materiales
y técnicas tradicionales recogida en todas las disposiciones
sobre el Patrimonio de la Unión Europea, el mantenimiento
de los usos para los que fue concebido (lo que constituye
una clave esencial para la correcta comprensión del
monumento, aunque no puedan abandonarse las acciones "modernas"
de animación del Patrimonio en su sentido turístico
como consecuencia lógica de los procesos de conservación
y restauración) y finalmente, y no por ello menos
importante, la previsión de los correspondientes
mecanismos financieros.
A raíz
de lo anterior se ejecutaron las primeras obras, correspondientes
a la Fachada Principal hacia la Plaza del Cardenal Belluga
financiadas en su totalidad por Cajamurcia, e Iberdrola
en la Iluminación Monumental.
A
continuación se realizaron las obras correspondientes
a las Emergencias estructurales en la Crujía Oeste,
con la restauración de la Escalera principal y la
Capilla pública de Santiago Apóstol, lo que
conllevó igualmente a la consolidación de
todas las estructuras horizontales y verticales de esta
crujía Oeste, así como la puesta en uso y
en valor de sus correspondientes estancias con todos los
medios de confort necesarios actualmente. Estas obras se
financiaron con cargo a los presupuestos de Cajamurcia,
UCAM y Comunidad Autónoma de la Región de
Murcia
Casi
simultáneamente se desarrollaron las obras de restauración
de la fachada a la Calle Arenal y su iluminación,
finalizadas ambas el 12 de Julio de 2.001 e igualmente subvencionadas
por Banco de Murcia, la Comunidad Autónoma de la
Región de Murcia e Iberdrola.
En la actualidad se acaban de finalizar las obras correspondientes
a la Zona Sur y Martillo, que por lo extenso de las mismas,
han requerido de una fuerte inversión en la zona
Sur a cargo de la Caja de Ahorros del Mediterráneo
y aportaciones para la zona del martillo de Fomento de Construcciones
y Contratas, Fundación BSCH, CajaSur, Fundación
Banesto, Ibercaja, Fundación ONCE, Cajamar, El Corte
Inglés, Banco de Murcia, Fundación Godó
y ONO
| En
todos los casos se ha recibido igualmente la colaboración
del Excmo. Ayuntamiento de Murcia y la iluminación
a cargo de la Fundación Iberdrola, ascendiendo
la totalidad de las inversiones realizadas, actualizada
al día de la fecha a casi cuatro millones de
euros. |
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Al igual
que el resto del Palacio, el martillo y la zona Sur del
mismo reflejaban, por un lado, las patologías derivadas
de los movimientos del edificio y, por otro, de las dificultades
para su mantenimiento o del inevitable paso del tiempo por
la gran cantidad de sus estancias, así como las diversas
funciones que ha ido teniendo a lo largo de su historia
y que han modificado sustancialmente su imagen original.
Estas
patologías eran bastante alarmantes en lo concerniente
a las grietas en diversas zonas del edificio, sobre todo
en el extremo Sur del Martillo que llegó a estar
apuntalado durante varios años, influido probablemente
por estar en los terrenos más cercanos al río
y por tanto al arenal del mismo con terrenos sin duda de
peor calidad
Para
la ejecución de los trabajos, previamente se expurgó
la mayor cantidad posible de documentación histórica
y, se observó en la documentación encontrada,
así como en el material fotográfico, que las
fachadas de la zona Sur (tanto martillo como palacio) nunca
han tenido las enormes variaciones de nivel freático
que hoy en día se producen motivados sobre todo por
las construcciones realizadas modernamente bajo rasante
y por las grandes cantidades de agua aportadas en superficie
al haberse considerado las plazas como jardines.
Por
ello, los trabajos se han centrado en las intervenciones
para el control, en la medida de lo posible, de los procesos
de humedad y temperatura que afectan a los elementos estructurales,
para lo cual se han ejecutado inyecciones de lechada de
cemento mediante manguitos de diámetro 90 mm., clavados
por hinca. (entre 4 y 9 m. de profundidad) y que permiten
la inyección a distintas cotas y presiones, la reinyección
posterior y, sobre todo, el seguimiento completo de todas
las mediciones de grietas y de verticalidad del edificio
de forma simultánea.
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Estos
trabajos no son una actuación generalizada de
modificación del sistema estructural de cimentación,
sino que se produce una mejora del terreno bajo la cimentación
tradicional superficial, produciendo la transmisión
de tensiones de los muros de carga al terreno en zapatas
corridas, apoyadas en un estrato de resistencia media
a una profundidad de -3,00 m. y de este a las capas
inferiores de muy baja resistencia (limos) y muy sensible
a los cambios de humedad.
.
Las perforaciones indicadas permiten
la inyección de lechadas de mortero capaces
de rellenar los poros y mejorar la compacidad del
terreno. Estas soluciones permiten intervenir sin
modificar las condiciones de la estructura del edificio
ya que, además, el mismo se encuentra en zona
sísmica y si se adoptan otro tipo de soluciones
más rígidas (micropilotaje por ejemplo)
podría, en caso de terremoto, aumentarse la
altura de palanca del edificio (al sumarle la longitud
de los micropilotes) y producirse graves agrietamientos
o fallos en el mismo.
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Estas
operaciones se han planteado como labores de refuerzo de
una estructura que, de por sí, no precisaba de ninguna
intervención pues el propio paso del tiempo había
demostrado sus cualidades estáticas, y la aparición
de las grietas y fisuras venía motivado por la alteración
tanto de las propias condiciones, como especialmente de
las de contorno. Es decir, al eliminar las fugas y filtraciones
del saneamiento por una parte y el terreno recuperar el
equilibrio de los niveles freáticos por otra, las
condiciones originales se habrán recuperado en parte
y por tanto cesará la causa de las distorsiones.
Este tipo de solución adoptada permite aplicar los
resultados de los análisis a unas técnicas
constructivas de modo científico y con una muy pequeña
sustitución de elementos o introducción de
nuevos. De esta forma, se constituye un proyecto que, sin
abandonar la rigurosidad en los planteamientos y la aplicación
de métodos científicos, tiene un menor coste
de repercusión tanto económica como patrimonial
para el edificio.
Además
de estos trabajos, también se han ejecutado los correspondientes
a reducción del peso de relleno en los forjados sin
desmontar los mismos más que en aquellas zonas expuestas
a la humedad o los xilófagos restituyéndolos
mediante prótesis o con láminas encoladas,
cosido de grietas mediante varillas de fibra de vidrio y
de acero inoxidable, eliminación en lo posible, de
las fugas del saneamiento y de zonas de acumulación
de materiales orgánicos existentes en el subsuelo
del edificio.

Imagen de la Fachada Sur tras realizar
el proyecto de restauración.
En
las fachadas se ha realizado la restauración de los
elementos de cantería de todas las ventanas y balcones,
principalmente el de la Portada central, ventanas del zócalo,
arcos del martillo, recercado de puertas, basamento corrido
de sillería, la totalidad de las carpinterías
de madera, cornisa de remate del conjunto, así como
de las fábricas de ladrillo, rejería y carpinterías,
amen de la iluminación ornamental.
Por
último, se han ejecutado las obras de rehabilitación
de los espacios interiores de la crujía Sur y Martillo,
saneado de las humedades que afectan a los muros mediante
taladros de aireación y cámaras drenantes
en la base de los muros, solados en piedras de la zona de
Murcia, Cehegín y Caravaca, saneado de los yesos
de las zonas inferiores por estar completamente muertos,
consolidando las maestras de todas las pilastras, reconstruyendo
aquellas decoraciones de yeso en cornisas, remates, adornos,
así como la ejecución de todas las instalaciones
de calefacción, aire acondicionado, electricidad,
iluminación, megafonía, contraincendios, señalización
y emergencia, necesarias para el correcto funcionamiento
tanto de las distintas salas, como de la propia visita y
puesta en valor de los aspectos técnicos, históricos,
decorativos y constructivos del Palacio.
El
coste final de esta fase se acerca a un millón ochocientos
mil euros y ha sido dirigida por los arquitectos Juan de
Dios de la Hoz y Carlos Clemente y el restaurador Antonio
Sánchez Barriga.
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