La Delegación de Apostolado Seglar se entiende como un servicio de la Iglesia Local, especialmente dirigido a las comunidades parroquiales y a las asociaciones y movimientos seglares, para la promoción y consolidación en ella de un laicado cristiano maduro, que merezca tal nombre. Esta meta se concreta en tareas simultáneas y permanentes: ayudar a descubrir la necesidad de formación para la participación plena en la vida y misión de la Iglesia, ayudar a descubrir la necesidad de asociación como opción apostólica, ayudar a la comunión de las asociaciones y movimientos entre sí y con el ministerio pastoral, ayudar a descubrir la necesidad de animación en la fe del compromiso público del laicado diocesano. El cometido de esta delegación viene dado por el Magisterio de la Iglesia, concretamente por la doctrina y directrices sobre el apostolado seglar ofrecidas por el Concilio Vaticano II (Lumen Pentium, Gaudium et spes, Apostolicam actuositatem, Ad gentes, et passim), por la exhortación apostólica “Christifideles laici” de Juan Pablo II y por el documento “Los cristianos laicos, Iglesia en el mundo” de la Conferencia Episcopal Española.