Entre las muchas formas de catequesis con jóvenes, hay que potenciar y favorecer en el momento presente: 1. Una acción evangelizadora de índole humanizadora y misionera, como primer paso necesario para disponerse favorablemente a la acción estrictamente catequizadora.
2. Un catecumenado juvenil en edad escolar.
3. Una catequesis que complete y culmine la Iniciación cristiana.
4. Una catequesis con itinerarios nuevos, abiertos a la sensibilidad y a los problemas de esta edad, que son de orden: teológico, ético, histórico, social, cultural, laboral, académico, etc.
5. Una propuesta clara y valiente de Jesucristo y de su Iglesia, donde ocupe un lugar destacado: la educación para la verdad y la libertad según el Evangelio, la formación de la conciencia, la educación para el amor, el planteamiento vocacional, el compromiso cristiano en la sociedad y la responsabilidad misionera en el mundo (cf DGC 183-185).
6. Una catequesis que prepare adecuadamente a la celebración de la Jornada Mundial de la Juventud, a la participación activa en ella y a vivir como jóvenes cristianos en el mundo.
7. Unos encuentros más o menos ocasionales e informales en el ámbito diocesano, arciprestal y parroquial donde los propios jóvenes se vean como son de hecho, y deben ser incitados a serlo, sujetos activos, «protagonistas de la evangelización y artífices de la renovación social» (ChL 46c; DGC 187). |