Según
cuenta la tradición, por el año 1612, llevaba una carreta
de bueyes una imagen del Cristo Crucificado, con destino
a cierto pueblo manchego; al pasar por donde hoy se alza
la ermita, se negaron a caminar, cambiaron los bueyes
pensando que sería la causa. Todo fue en vano, el Cristo
quiso morar con los ciezanos. Estos respondieron con gran
devoción. En 1800, con motivo de una gran sequía, bajaron
al Cristo en rogativas; cuando lloraban por no haber conseguido
la lluvia, vieron granar y crecer sus espigas con un tamaño
nunca conseguido. AI trigo de aquel año se le llamó "el
trigo del milagro".
En
1895, en un segundo día de rogativa, sin haber la menor
señal de tormenta, comenzó a llover de tal manera, que
la cosecha fue asombrosa. Al año siguiente le fue impuesto
a la imagen el nombre de Santísimo Cristo del Consuelo;
la devoción desde entonces ha ido a más. Hoy permanece
durante todo el año en su Ermita, reconstruida en 1870,
y sólo la abandona unos días antes de Semana Santa para
participar en los desfiles procesionales. La estancia
de la venerada imagen en el primer templo, finaliza en
la fecha del 3 de mayo, festividad de la Santa Cruz, hay
Santa Misa, y por la tarde, despedida de la ciudad a su
Cristo del Consuelo en procesión hasta su ermita.